
Esta terapia permite acceder a la información almacenada en la memoria
celular permitiendo llegar al momento preciso en el que se instaló una creencia
en el subconsciente. Puede tratarse de un evento de la niñez: una palabra, una
acción propia o del entorno; o puede incluso llevar a memorias de la concepción
y gestación. El
subconsciente almacena gran cantidad de información responsable de crear la
‘realidad’ que experimentamos, la cual comenzamos a cuestionar
cuando nos encontramos repitiendo patrones de comportamiento desagradables o
vivimos las mismas experiencias dolorosas una y otra vez. La primera señal de cambio viene a través de
una pregunta del tipo: ¿por qué siempre termino haciendo esto aún cuando ya sé
que el resultado va a ser el mismo? o las típicas afirmaciones “es que yo no
tengo suerte”, “es que yo siempre…”, “es que yo no merezco…” (¿te parece familiar?).
Desde que nacemos estamos
expuestos a todo tipo de información y hasta la edad de seis años aceptamos
todo lo que recibimos sin cuestionar, empezando a crear el modelo mental con el
cual iremos comparando cada experiencia que vivimos a medida que vamos
creciendo. Empezamos experimentamos el trauma de salir de un espacio seguro y
cálido a una sala de partos fría en la cual nos reciben, además, con una
nalgada (¡¡ouch!!). Aunque no seamos conscientes de ello, creamos la primera
imagen de dolor: ‘la vida es sufrimiento’. Luego, vivimos lo que Leonard Orr
llama ‘el síndrome de desaprobación parental’ en la forma de: ‘no llores’,
‘eres malo por hacer esto o lo otro’, ‘mira a tu vecinito/amiguito/hermanito
que bien se porta, sin embargo tu…’, y un largo etcétera. Esto hizo que poco a
poco empezáramos a callar nuestros sentimientos y a ocultar nuestra verdadera
naturaleza para complacer, para ganarnos el amor, el afecto o la aceptación de
papá y mamá (que después trasladamos a nuestras relaciones). Pasamos por la
escuela y nos damos cuenta que tenemos que adoptar otras formas para ser
aceptados por el grupo… así pasamos la vida construyéndonos y reafirmándonos a
partir de patrones externos distorsionados creando nuestra propia “mentira
personal”.
También la forma como hemos
sido concebidos o incluso la forma como hemos nacido tiene su aporte en nuestra
creación. Algunos ejemplos que he visto en la práctica: si en la concepción
hubo violencia, puede haber una tendencia a desarrollar una personalidad
violenta sin razón aparente. Si eres de las personas que sienten asfixia al usar
corbatas o bufandas, pregunta si durante tu gestación se te enredó el cordón umbilical en el cuello; o si
eres de los que necesitan siempre alguna ayuda para emprender algo, para salir
de una situación o para tomar decisiones, puede que hayas nacido con asistencia
(vía cesárea o fórceps). Todas estas experiencias se hacen vívidas y presentes
mediante el Renacimiento, permitiendo entender racionalmente la raíz de tales
tendencias por lo que tienes el poder de cambiar el impulso primario por la
certeza de que todo está bien y solo depende de tu poder.
Ahora bien, ¿en qué consiste esta terapia?. La base principal del trabajo de Renacimiento
consiste en la técnica de respiración conectada y consciente: el unir la inhalación con la exhalación en un
solo proceso, sin pausa, sin forzar. Este ciclo conectado contribuye a
desintoxicar el cuerpo y, a medida que la persona se va energizando y
relajando, desbloquea las emociones a la vez que trae a la mente las imágenes
del momento preciso en el cual se instalaron tales emociones y los pensamientos
asociados a ellas. Es importante tomar en cuenta que este proceso debe ser
asistido por un profesional (Renacedor), de manera de garantizar un acompañamiento
efectivo. El rol del renacedor es observar a la persona que respira, mantenerla
consciente y, a través de afirmaciones positivas, coadyuvar al reemplazo de las
creencias que desatan las emociones negativas por afirmaciones potenciadoras.
Probablemente a estas
alturas de la lectura hayas podido identificar pensamientos o situaciones
dolorosas que se han repetido en tu vida. Lo importante es abrazar tales
experiencias y emociones como oportunidades de mejora, en lugar de rechazarlas
ya que la resistencia es la causa del sufrimiento o, como decía Buda, “lo que
resiste persiste, lo que se acepta se transforma”. Esta consciencia te permite
romper con los patrones y cadenas que te han tenido atrapado en ciclos de
sufrimiento, desarrolla tu propia compasión y te da el poder infinito de
moldear una nueva realidad a partir de un cambio profundo. ¿No te parece
maravilloso contar con este poder?
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar
y que ninguno es tan terrible para claudicar. No olvides que la causa de tu
presente es tu pasado, así como la causa de tu futuro será tu presente.
Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande que
el más grande de los obstáculos.
Mírate en el espejo de ti mismo y serás libre y
fuerte y dejarás de ser títere de las circunstancias porque tú mismo eres tu
destino.
Levántate, mira el sol por las mañanas y respira la
luz del amanecer. Tú eres parte de la fuerza de tu vida, ahora despiértate,
lucha, camina, decídete y triunfarás en la vida.
Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el
pretexto de los fracasados.
(Extracto del Poema “No culpes a nadie” de Pablo
Neruda).
Ejercicio para
energizarte:
Inhala profundamente a través de boca o nariz.
Sin hacer pausa, exhala inmediatamente (por la misma vía) suavemente y sin
forzar. Repite este ciclo una y otra vez, nota como te llenas de energía, descubriendo tu poder a través de la respiración
circular consciente.
Maria Teresa Febreiro
mt@creartemagazine.com
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